La historia de una madre sobre los baños de bosque, el simple hecho de estar en la naturaleza, ayudó a restablecer su estado de ánimo, perspectiva y bienestar.

Estoy tan movida en mi cocina, las lágrimas caen en mis mejillas empujando las cucharadas de mi cena fría.

Mi hijo de casi 3 años ha estado enfermo. Ha tenido fiebre, secreción nasal, y tos. Ha sido muy demandante, tanto que solo yo puedo acostarme a su lado a limpiarle su nariz, solo yo puedo darle medicamentos, alimentarlo, traerle agua y vestirlo… te haces una idea. en resumen, papá no puede hacer nada y mamá tiene que hacerlo todo, han pasado seis días en esto.

Me acabo de escapar de su habitación (es necesario que duerma allí ahora) para cambiarme de ropa y cenar. Mi marido viene a verme. ¿Necesito algo? ¿Hay algo que pueda hacer? Lo único que sale de mí es todo lo que ha estado encerrado durante seis días. Cómo no hemos salido de casa, cómo mi hijo está necesitado y malhumorado a partes iguales, qué cansada estoy. 

Al día séptimo mi hijo se siente lo suficientemente bien como para hacer mochilas, salir de casa y reunirme con algunas amigas para jugar al aire libre. Él no está contento. Se queja de todo el viaje de 40 minutos. A regañadientes me deja vestirlo cuando llegamos. Empieza a caminar en el espacio, las ramas iluminadas por el sol y el aire fresco, los amigos el juego  le van sentando mucho mejor en su recuperación.

Y para mi es suficiente. Es suficiente para restablecer mi estado de ánimo, mi perspectiva y mi día. El aire fresco, el bosque, las plantas y el cantar de los pájaros hace que todo vuelva a estar bien.

Los japoneses lo llaman Shinrin-yoku, traducido libremente como naturaleza o baño en el bosque

Hay muchas investigaciones que respaldan los beneficios de los baños de bosque. Uno de esos estudios muestra que «… que los entornos forestales promueven concentraciones más bajas de cortisol, frecuencia cardíaca más baja, presión arterial más baja, mayor actividad nerviosa parasimpática y menor actividad nerviosa simpática que los entornos urbanos». 

Salir al aire libre es suficiente, ya que todos conocemos los beneficios de salir y cómo nos hace sentir, es por eso que somos parte del movimiento Mama Uma y sentimos que es tan importante sacar a nuestros hijos afuera. Sé que a veces descarto una cita para jugar o una caminata porque creo que no tengo suficiente tiempo. Bañarse en el bosque sugiere de dos horas es lo óptimo, pero que 20 minutos pasé de pie bajo el sol con mis amigas y abrazando a mi hijo en el bosque fue todo lo que necesité para ver las cosas de manera un poco diferente. Era todo lo que necesitaba para volver a la batalla. 

Por lo tanto, no te dejes intimidar por el marco de tiempo talvez necesitamos una  caminata entre madres inspirarnos, estar afuera en una área natural puede ser suficiente para equilibrarse nuevamente.

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